Errores en ediciones digitales

Las ediciones digitales de los principales diarios son realmente una bendición que disfrutamos. Aunque tradicionalmente se consumen desde los navegadores, también están disponibles para tabletas y smart phones, e incluso algunos rotativos ofrecen ya aplicaciones para Windows 8. Y por el momento estas ediciones son gratuitas, cosa que sigo sin explicarme y no deja de maravillarme, porque evidentemente requieren una inversión considerable.

Me imagino la tremenda presión por ofrecer las noticias cuanto antes. Algo así como “está pasando, lo estás leyendo”. Así que los periodistas trabajan a toda máquina. Por otro lado, los lectores tampoco vamos sobrados de tiempo en la mayoría de los casos, y como resultado consumimos información a velocidad de vértigo.

Pero las prisas no son buenas para casi nada. No lo son para redactar ni tampoco para leer. Por eso algunas veces he pasado ratos divertidos, bien porque la redacción no era todo lo clara que debiera, bien porque leí mal y me quedé boquiabierto.

Hoy repaso algunos textos de El País, uno de mis diarios favoritos. Ante todo quiero dejar claro que de modo alguno intento criticar a los magníficos profesionales que redactan estas noticias. Simplemente comento algo que me llamó la atención y me hizo sonreír. Y precisamente una sonrisa, que en estos tiempos no viene nada mal, pretendo arrancarle a los lectores de este blog, si es que cuento con alguno.

Rehenes generosos

Comenzamos con un secuestro de cooperantes en Tinduf (Argelia). El titular de la noticia parece sugerir que los rehenes excarcelaron a tres islamistas. Después, leyendo más detenidamente, me enteré de que se trató de un intercambio. Los secuestradores exigieron la excarcelación de tres islamistas radicales como condición para liberar a los rehenes. Sin embargo, mi primer pensamiento fue “qué peleones y magnánimos son estos rehenes”.

La empresa que todos sabemos


¿A qué empresa se referían estos titulares? De nuevo, una lectura más atenta del cuerpo de la noticia me reveló que hablábamos de Nokia. Innegable el suspense creado.

Las comparaciones son odiosas

En la siguiente noticia, referida a los pasados JJ.OO. de Londres, me causó perplejidad el último párrafo, según el cual “el gasto medio de los visitantes olímpicos […] es casi el doble que el de los visitantes olímpicos”. Pues tienen un gastar engañoso entonces.

Asimismo, y aquí ruego lectura atenta del párrafo en cuestión, no acabo de ver a dónde se pretende llegar. Cuando se dice “el altísimo precio de las entradas tiende a hacer pensar que ese diferencial…” ¿De qué diferencial hablamos? Por otro lado, los precios tienden a subir o bajar, pero ¿tienden a hacer pensar?  

Creo entender finalmente que si de las cifras de agosto de 2012 descontamos el precio de las entradas a los eventos olímpicos, solamente obtenemos 1.400 millones, claramente por debajo de los 1.560 millones que esos mismos visitantes se dejaron ¿en agosto de 2012? Claro, la explicación es que su gasto medio es casi el doble de su gasto medio.

Si eso es así, la conclusión es que las entradas no eran gratuitas y que a estos visitantes hay que controlarles el gasto. Faltaría más…


Epílogo

Como dije al comienzo del artículo, se trata tan solo de echarse unas sonrisas y no de criticar. Si alguien piensa que escribir es sencillo, que pruebe a redactar un texto de unas mil palabras en menos de una hora y lo guarde en un cajón. Pasados unos días, que lo lea y cuente los errores…

Saludos

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