Respeto al cine

Existen muchas formas de no respetar a los profesionales que hacen cine, entendido no solamente como largometrajes, sino también como cortos y series, ya sean superproducciones o realizaciones de bajísimo presupuesto. Seguramente, la primera que se nos viene a la cabeza es la piratería. Con frecuencia, se justifican las descargas ilegales por el derecho universal a la cultura, por la necesidad de luchar contra las multinacionales, por los precios abusivos, etc. Todos esos argumentos me parecen pamplinas, intentos de racionalizar un comportamiento mezquino, sea o no ilegal. Son pamplinas desde el momento en que veo tantas personas dispuestas a desembolsar, sin demasiados reparos, setecientos u ochocientos euros por un smartphone de última generación, para luego quejarse de los pocos euros que han de pagar por los contenidos que pueden consumirse desde ese mismo dispositivo.

Pero no quiero entrar en esa polémica, al menos en este artículo. Hay otras formas de no respetar el cine que no vienen del consumidor particular. ¿Os habéis fijado en el tamaño de las moscas (logos) de algunos canales de televisión? Aparecen sobreimpresas sobre todos los contenidos emitidos por las cadenas, exceptuando -claro está- la publicidad. Además, últimamente vienen acompañadas de promociones con el nombre del programa promocionado y su fecha y hora de emisión (y hasta gráfico a color, en algunos casos). Por si esto no fuera poco, a ese ruido permanente en una esquina de la pantalla, se suman, de cuando en cuando, otras sobreimpresiones promocionales más grandes, incluso con animación. Para esto se devanan los sesos algunos profesionales del cine pensando cómo colocar la cámara  de manera que se consiga el mejor encuadre. A los directores de fotografía ha de parecerles genial.

También es edificante ver cómo se intercala la publicidad. En numerosas ocasiones, se rompe completamente el ritmo narrativo de pasajes cruciales. Es obvio que esos son los mejores momentos para hacer caja con la publicidad, pero es una pena el trabajo de esos guionistas intentando mantener la atención de los espectadores, ¿no os parece? Esto sin mencionar que un corte publicitario de siete minutos cuando solamente se han emitido tres minutos de película no resulta muy respetuoso, que digamos. Y, como no podía ser de otra manera, los títulos de crédito se omiten sin contemplaciones. Total, ya se sabe que las producciones salen adelante por los actores, que no necesitan de nadie más: la iluminación, el vestuario, los decorados, los efectos especiales y demás son pecata minuta.

Para ser justo, esos mismos canales que tan hermosamente destrozan las emisiones de cine, luego producen o coproducen series, cortos y largos. Sería de agradecer que no descuidasen aspectos como los que acabo de contar. El consuelo es que los mismos desmanes los aplican a sus propias producciones, así que, por lo menos, son coherentes.

Saludos

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Un comentario en “Respeto al cine

  1. Muy bien escrito y denunciado el tema. Te felicito una vez mas, al igual que a ti me parece que se destrozan las películas alegremente con el solo fin de conducir al espectador a gastarse el dinero en algún producto. Sobre todo ahora en épocas de excesivo consumo.
    La denuncia que haces me parece importante y constructiva.
    Besitos

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